lunes, 11 de febrero de 2013

4.1. LOS ZOOLÓGICOS ¿CUAL ES SU MISIÓN CULTURAL?


El presente tema, pone de manifiesto una controversia que en la actualidad y con el tema de los cambios climáticos ponen en entredicho la polémica acerca  de la conservación natural, y por ende, de aquellos espacios creados por el hombre, considerados como reservas, como lo es el caso de los zoológicos. Como se ha venido planteando en capítulos anteriores, la creación de los zoológicos, sobre todo a partir del siglo XX, son considerados como espacios naturales dentro de la ciudad, en donde los visitantes tienen la posibilidad de aprender acerca del medio natural, de la biología en general, modos de vida de los animales; por ello, se espera de estos espacios que el hombre adquiera respeto por el medio ambiente, así como por la importancia de su conservación.

La idea primordial que debe de prevalecer en los zoológicos, radica en “…la responsabilidad de propiciar una cultura de conservación para preservar los invaluables espacios naturales con que contamos.”[1]  Y es precisamente aquí, donde el tema de patrimonio adquiere relevancia; se trata del tema de patrimonio natural. En este sentido es a través de la responsabilidad conjunta entre sociedad y gobierno que se actúe con responsabilidad y cuidado en beneficio del medio ambiente a favor de las generaciones venideras.  Lo anterior plantea una gran cantidad de inquietudes que giran en torno al rol que deben de desempeñar estos sitios hoy en día. Sin embargo “…El problema prioritario es encontrar los mecanismos adecuados que permitan con prontitud y decisión, influir en la actitud mental de los seres humanos en beneficio de la naturaleza. Hay que generar, desde luego, los procesos de reconocimiento, comprensión y valoración, pues no se puede conservar aquello a lo que se le ha otorgado un valor dentro de los contextos culturales actuales”[2]

El tema de la conservación no es exclusivo del medio edificado, arquitectónico o urbano. Es de considerar que el medio natural es el principal medio en el que en su momento un medio edificado se auxilió para su creación. Así, en lo referente al medio que compete la presente investigación es de reconocer que “…La conservación implica el aseguramiento a largo plazo  de poblaciones de especies en los ecosistemas y hábitats naturales, desde los grandes mamíferos  hasta los organismos más pequeños, los zoológicos constituyen una herramienta  para mantener poblaciones de diversas especies fuera de su hábitat.”[3] Esto nos habla de la importancia de no solamente exhibir animales silvestres y/o educar a la sociedad en éste ámbito, sino que más allá de ello, buscar soluciones a fin de preservar la vida silvestre y así no permitir su extinción. Por ello, el zoológico debe contribuir a la conservación y reproducción de especies en cautiverio y su devolución a la vida libre.

Muchos de los zoológicos alrededor del mundo, y de México específicamente hablando, requieren de manera urgente, una redefinición de sus objetivos, pues no basta con el hecho de la exhibición y recreación, sino de un esfuerzo mucho mayor que permita cubrir las necesidades educativas y de investigación que se van generando día con día en este mundo globalizado. Es así “… que el zoológico como una institución, es comparada con ciertos museos, bibliotecas, teatros e inclusive con el aula a los que no todos tienen acceso, pues involucran una cierta selección, se deben aprovechar las posibilidades de difusión y educación, en primer nivel, ya que no se requiere de conocimientos previos, amén de no ser impuestas condiciones de admisión ni de existir sanciones.”[4]

Los recursos  y elementos didácticos de los zoológicos deben ser suficientes para generar una concientización en los visitantes, para de esta manera generar la cultura de la conservación de especies aparentemente sin importancia. Desde un enfoque de centro de historia natural y de conservación del futuro,  “…La educación y la difusión dirigida hacia los recursos naturales, constituye una necesidad apremiante, por lo que, lo conducente es protocolizar la responsabilidad que tienen los zoológicos para actuar como CENTROS DE EDUCACIÓN AMBIENTAL no formal, lo que hace indispensable la adquisición de un carácter de obligatoriedad hacia las actividades educativas y de difusión.”[5]

De acuerdo con los autores Derrickson y Collins “… existe una diferencia entre los zoológicos tradicionales y los centros de conservación, ya que la meta primordial de éstos últimos es la reproducción de especies en peligro de extinción, a diferencia de los zoológicos cuyos objetivos primordiales son la educación y recreación”.[6] Pese a lo anterior, “… el concepto de los centros de conservación en otros países puede diferir de lo que México puede constituirse como tal. Es probable que en el contexto de nuestro país, muchos de los zoológicos, criaderos y acuarios pudieran establecerse como centros de conservación ya que tienen los elementos necesarios. Los centros de conservación pueden unir la separación que existe entre el medio ambiente artificial de los zoológicos urbanos y el de las reservas y parques nacionales.”[7]

“El zoológico permite enfatizar cómo la participación del hombre influye en el medio y puede contribuir a su protección o degradación. Además, a través de la exhibición, se puede fomentar el respeto hacia la fauna, y mostrar la importancia de la convivencia. Ello tendría como resultado el que los zoológicos adquirieran  un nivel de CENTROS DE CULTURA ECOLÓGICA, cuya misión sea la de coadyuvar  en la formación de los hombres del mañana para que aprendan a asumir la gestión del planeta. Se debe de enseñar, en primera instancia, que la conservación del patrimonio natural de un país es vital para la supervivencia misma de la especie humana; en muchos casos el zoológico es la única forma real de contacto con los seres vivos”.[8]

 “Por otra parte, aunque sea aceptada la importancia de las labores de educación y difusión, éstas, las más de las veces, son deficientes a pesar de que en los ejercicios presupuestales representan erogaciones bajas. Por esta razón, no ha sido posible esperar que se lleven con éxito las actividades encaminadas a la investigación, además de que en términos generales, simplemente no fueron programadas como tales dentro de la concepción original del parque.”[9]

“Es ahora, al presentarse las demandas de investigación y conservación, que se ha prestado particular atención a estos centros, en espera de que constituyan soluciones prontas y eficaces. Pero, aún hace falta un proceso de concientización dirigido a las personas encargadas de estos centros, para que se puedan dar estos pasos y no nada más esperar escenografías originales y vistosas que hablen de su modernización.”[10]

“En este mismo orden de ideas, es preciso tener presente que en los zoológicos se puede dar a conocer la importancia de la diversidad biológica y su complejidad, pudiendo ser un canal de información hacia el entendimiento del papel que desempeñan en la dinámica de los ecosistemas”.[11]

“Los zoológicos, representan la única posibilidad de supervivencia para algunas especies en francas vías de extinción, lo que los convierte en auténticos bancos genéticos. Además, en éstos centros es posible llevar a cabo investigación de alto nivel relativa a estrategias de reproducción, conducta, alimentación, aspectos de patología, etc. Cabe agregar que un país que permite la destrucción de sus ecosistemas y, con ello, de su patrimonio genético, está anulando sus opciones hacia el futuro.”[12]


[1] Fernando Gual Sill, et. al. Centros de conservación del siglo XXI, Los zoológicos de la Ciudad de México. Dirección General de los zoológicos de la Ciudad de México. Gobierno del Distrito Federal. Secretaría del Medio Ambiente. Memorias 2001-2006, p. 2.
[2] Lourdes Navarijo Ornelas, “Los zoológicos: ¿Cuál es su misión cultural?”, Revista Ciencias. Número especial. 7 de mayo de 1993, p. 74.
[3] Fernando Gual Sill, et. al. Centros de conservación del siglo XXI, Los zoológicos de la Ciudad de México. Dirección General de los zoológicos de la Ciudad de México. Gobierno del Distrito Federal. Secretaría del Medio Ambiente. Memorias 2001-2006, p. 3.
[4] Lourdes Navarijo Ornelas, “Los zoológicos: ¿Cuál es su misión cultural?”, Revista Ciencias. Número especial. 7 de mayo de 1993, p. 74.
[5] Lourdes Navarijo Ornelas, “Los zoológicos: ¿Cuál es su misión cultural?”, Revista Ciencias. Número especial. 7 de mayo de 1993, p. 74.
[6] Wemmer C., Derrickson S., Collins L., The role of conservation and survival centers in wildlife conservation. En: Kleiman DG, Allen ME, Thomson KV, Lumpkin S., editors. Wild Mammals in Captivity. Principles and Techniques. USA: The University of Chicago Press, 1996: 306-313. Citado en: Fernando Gual Sill, et. al. Centros de conservación del siglo XXI, Los zoológicos de la Ciudad de México. Dirección General de los zoológicos de la Ciudad de México. Gobierno del Distrito Federal. Secretaría del Medio Ambiente. Memorias 2001-2006, p. 5.
[7] Fernando Gual Sill, et. al. Centros de conservación del siglo XXI, Los zoológicos de la Ciudad de México. Dirección General de los zoológicos de la Ciudad de México. Gobierno del Distrito Federal. Secretaría del Medio Ambiente. Memorias 2001-2006, p. 5.
[8] Lourdes Navarijo Ornelas, “Los zoológicos: ¿Cuál es su misión cultural?”, Revista Ciencias. Número especial. 7 de mayo de 1993, p. 74.
[9] Lourdes Navarijo Ornelas, “Los zoológicos: ¿Cuál es su misión cultural?”, Revista Ciencias. Número especial. 7 de mayo de 1993, p. 74.
[10] Lourdes Navarijo Ornelas, “Los zoológicos: ¿Cuál es su misión cultural?”, Revista Ciencias. Número especial. 7 de mayo de 1993, p. 75.
[11] Lourdes Navarijo Ornelas, “Los zoológicos: ¿Cuál es su misión cultural?”, Revista Ciencias. Número especial. 7 de mayo de 1993, p. 75.
[12] G. Halffter, et. al., La conservación del germoplasma: soluciones en México. Folia Entomológica Mexicana, 1980, Nº 46: 49-64. México, citado en Lourdes Navarijo Ornelas, “Los zoológicos: ¿Cuál es su misión cultural?”, Revista Ciencias. Número especial. 7 de mayo de 1993, p. 75.

3.4. Materiales implementados en la creación del zoológico Benito Juárez.


Es evidente por las características del parque-zoológico, que desde un inicio se trataron de realizar instalaciones prácticas y económicas que permitieran solventar un gasto público por parte del Gobierno del Estado y por otra ser un espacio autosustentable en la medida de lo posible. Otro aspecto a considerar son las necesidades que de acuerdo a ciertas etapas propias del parque-zoológico se fueron presentando, tanto por la incorporación de nuevos animales como por la funcionalidad misma del parque-zoológico, es decir, se fue adaptando a las exigencias que la sociedad iba exigiendo en el devenir histórico.

Un ejemplo de lo anterior lo es la creación en 1992 de la Casita ecológica ubicada en el parque-zoológico; en este documento obtenido del archivo del parque-zoológico se detalla la forma en cómo fue concebida la idea de dicha casita y cómo se fue logrando la gestión hasta su construcción:

 

ANTECEDENTES DE LA CASITA ECOLÓGICA[1]
 
En el mes de Octubre de 1990, en la Reunión Nacional del Voluntariado en la Trinidad, escuchamos de la Presidenta del DIF y VOLUNTARIADO ESTATAL DE QUERETARO, Sra. De Palacios Alcocer, que habían construido un Parque Ecológico en el Tlacote, Querétaro, y que la pretensión en principio había sido hacer también una Casita Ecológica, pero que el tiempo del Gobierno ya no le había permitido hacerlo.
 
A mi regreso a esta ciudad, propuse a la Dra. Silvia Figueroa, que hiciéramos un proyecto de construcción de “Casita Ecológica” en nuestro hermoso Zoológico; solicitud que fue aceptada inmediatamente.
 
Solicité el permiso al Director del Zoológico, Dr. Herrejón y a mi vez, pedí e inicié pláticas con el delegado del FIRA Ing. Leopoldo Zavala, para que fuéramos orientados, ya que esta institución Bancaria tiene cerca de Ciudad Hidalgo una Casa Ecológica. Se hizo un presupuesto, un proyecto, mismo que se presentó al Dr. Genovevo Figueroa Zamudio y a su Sra. Esposa, aprobando de inmediato su ejecución  y colaborando con una aportación  inicial de $30, 000, 000. 00. Otros $ 30, 000, 000. 00 fueron aportados por el mismo Zoológico y el resto con recursos `propios (La gasolinera de Pátzcuaro).
 
Planeación y obran duran 10 meses, siendo entregada al Consejo de este Patronato y a su presidenta Dra. Rubí Silva de Figueroa, 30 de marzo de 1992. El Sr. Gobernador Dr. Genovevo Figueroa Zamudio lo inaugura el día 5 de abril, en la Gran Kermess Nº XVIII del Voluntariado.
 
Se pretende orientar a los niños sobre Cultura Ecológica, con videos y charlas educativas.
 
La casa presenta estas características: está construida con material del entorno, incluso sus mismos adobes están hechos con estiércol de los animales del zoológico (leones, tigres, elefantes, hipopótamos, etc.) Tiene una canaleta que recolecta el agua de lluvia y la lleva a la cisterna, lo que permite un importante ahorro de agua.
 
Tiene un sistema de calentamiento solar de agua; tiene un sistema de celdas fotovoltaicas que la hacen autosuficiente en energía eléctrica; tiene un sistema que se llama SUTRANE, de aprovechamiento de aguas negras y grises, que por decantación, filtración y oxigenación se purifican para agua de riego y alimenta al final un estanque de peces y ranas.
 
En la parte posterior, tiene sembradas hortalizas, plantas medicinales, flores, por fura de la casita tiene un huerto familiar. Sus muros son un muestrario de adobe, tabique y predominantemente de barro compactado como puede apreciarse en las fotografías que adornan la sala audiovisual. La pintura tiene colorantes en polvo, cal, sal y baba de nopal. Tiene un POLLO DE LORENA en la cocina (estufa de barro que se alimenta de carbón y/o leña) con características especiales para uso individual de una parrilla o varias. Tiene lo que llamamos un REFRIGERADOR RÚSTICO, o Fresquera que viene siendo un cuarto seco por donde circula el aire para conservar los alimentos frescos.
 
Tiene un secador solar que en poco tiempo seca la ropa y que incluso sirve para deshidratar plantas (hojas de té, flores, verduras, frutas, etc.) igualmente para germinador de semillas.
 
Toda en sí, esta Casita es educativa, a ella hemos invitado a las 113 presidentas del DIF Y VOLUNTARIOS MUNICIPALES, para mañanas de trabajo, con la inquietud de que cada una se lleve a sus municipios información sobre cultura ecológica y que inmediatamente se haga efecto multiplicador (SE anexa hoja de invitación a las presidentas).
 
Tenemos en la actualidad un convenio para que quede la Casita como propiedad del Zoológico (está construida en él) y pase a Comodato al Patronato de Promotores Voluntarios para su responsabilidad, mantenimiento y usufructo, pues se pretende tener una cuota mínima por asistente que variará de 500 a 1, 000 pesos para iniciar.
 
Contará probablemente con un empleado responsable y uno para intendencia, o uno que se responsabilice de ambas áreas.
 
Está en elaboración otro Convenio que firmarán la Presidenta del Patronato y el Rector de la Universidad, para que se ejerza en ella un Servicio Social Voluntario. Probablemente trabajará el INEA en ella. Se pretende elaborar trípticos informativos a los visitantes. Libretos más elaborados que pueden venderse para que sea otra fuente de ingresos, camisetas con figura alusiva a la casita, en fin, llaveros y todo lo que pueda proporcionarnos ingresos para su mantenimiento.

 
 
Imagen 31. Proyecto de la Casita ecológica. Arriba: planta de azoteas. Centro: Distribución espacial. Abajo: Fachada principal.
Fuente: Parque-zoológico Benito Juárez. Archivo.


[1] Patronato de Promotores Voluntarios de Michoacán, Antecedentes de la Casita Ecológica, Morelia Michoacán, 13 de Abril de 1992.

3.3. La creación del zoológico Benito Juárez. Análisis arquitectónico y espacial del zoológico en los años 70´s.

3.3.1. Interpretación del paisaje y propuesta de reconstrucción del parque: 1970

Una vez analizado el parque a finales del siglo XIX e inicios del XX, es importante considerar que éste se mantuvo así, bajo ese concepto de parque hasta 1970, cuando se comienzan a gestar los primeros indicios como zoológico. Pero, ¿cómo surge la idea de crear el zoológico?, ¿Quiénes fueron los pioneros de esta idea en la ciudad de Morelia?, ¿Cuáles fueron los primeros animales en ir conformando la exhibición del zoológico? ¿Cómo se aprovecho el espacio ya existente y cómo fue modificado?

Antes de analizar algunas fuentes en la que se destaca la creación del parque como zoológico, se consideró  trascendental conseguir información de fuentes testimoniales que dieran su argumento acerca de cómo se dio la gestación de dicho zoo. Es así como a través de la Sra. Ma. Del Rosario Guzmán Lara (hija del Sr. Jesús Guzmán Villicaña, pionero fundador del parque-zoológico) que se sabe cómo comenzó todo. De acuerdo a la Sra. Ma. Del Rosario Guzmán Lara, la historia del zoológico surge a su llegada de los Estados Unidos en donde residía la familia del Sr. José Guzmán Villicaña. De acuerdo con su testimonio corría el otoño de 1968

“…Después de dos días de la inauguración de las olimpiadas en México, llega a Morelia el Sr. J. Jesús Guzmán Villicaña con su familia cambiando su estancia de emigrantes de California EEUU; se  transportaban en una camioneta Rambler American. Junto con la familia viajaba su hermano Luis en un Mustang. Además de estos vehículos y de sus equipajes, traían los animales “familiares” que eran: dos gatos siameses, varios pericos australianos, canarios, una pecera con varias especies de peces, caracoles y tortugas un perro pastor alemán, palomos de razas Devolteadores, pavo-reales, faisanes y tres gallinas de guinea.
 
En aquel tiempo migración no solicitaba ninguna autorización de vacunas. De octubre a noviembre esperando que llegara el vagón con los enseres de casa se estuvieron aclimatando los animales en el jardín de la casa materna en la calle de Virrey de Mendoza 246, tiempo en el que la familia tuvo muchas visitas por la novedad de los animales. Entre las personas que se destacó, además de ser vecina y amiga, fue la señora Estrella Borja, que a su vez le platicó las novedades sobre el Sr. Guzmán a su mamá mejor conocida como la Sra. Doña Toyita Borja, quien sería la responsable de que existiera el zoológico porque fue ella quien intervino y sirvió de enlace directo con el gobernador del Estado Don Carlos Gálvez Betancourt  y quién pide precisamente a Jesús Guzmán, por su experiencia en parques y la destacada labor que tuvo en de Disneylandia, realice un proyecto de un parque de diversiones en los terrenos que entonces eran de la Forestal del Estado cerca de la Casa de Cristal y que se hiciera a su vez un museo de historia natural para que ahí se trasladaran los ejemplares que se exhibían.”[1]
 

Como se puede analizar en el testimonio anterior, el Sr. Guzmán ya tenía una experiencia de trabajo en parques de California E.U., y es, a través de la Sra. Toyita Borja que se contacta con el Sr. Gobernador para plantear la idea de crear un parque de diversiones en lo que era el parque Juárez, aunado claro esta a la exhibición de animales, lo que en resumen representa el concepto de lo que se considera actualmente como zoológico. Por los comentarios de la Sra. Guzmán, los trabajos para planificación del zoológico fueron relativamente rápido y para inicios del año posterior la disposición y delimitación del área estaba claramente definida:

“…En la primavera comienza la planificación, proyección y planos del parque disponiendo de una oficina de proyectos de CFE que estaba en la calle Madero cerca del templo de la Merced y de inmediato comienzan los preparativos en los terrenos designados que son desde los límites de la escuela Pino Suárez al norte, la Calzada Juárez al oeste, la Av. Camelinas al sur y al este con Abasolo y a la altura de la calle Irepán con Morelos Sur.”[2]

Para esta época el parque Juárez ya contaba con al menos 71 años de existencia; tiempo en el que se había consolidado como unos de los sitios preferidos por los morelianos y que a pesar de la lucha armada iniciada en 1910, se había mantenido y consolidado por las fiestas celebradas durante agosto en la Loma de Santa María. Al respecto la Sra. Guzmán comenta:

“…En ese entonces los pobladores de Morelia se divertían los domingos en Plaza de Armas, o en varios jardines de la ciudad, pero principalmente en el Parque Juárez se concentraba la mayoría y una muchedumbre se aglomeraba en los patos de la fuente cercana al Hospital Infantil, justo dónde termina la calle de Antonio Álzate; se fue haciendo una tradición de todos los domingos el ir a los patos a darles de comer;  surge ahí la idea de hacer una exhibición de animales vivos además de los disecados de la casa de cristal, además del proyecto de construcción de algunas jaulas para felinos y que aún están y colindan con los cenadores de Santa María, las jaulas de aves que están a la orilla sur del lago y la de los monos araña que estaban en el área de los juegos, en donde el gobierno de Don Carlos Gálvez participaría con la gestión  al zoológico de Chapultepec para la donación de varios animales.”

1969 representó para la conformación del parque-zoológico Benito Juárez un año trascendental en donde la planificación fue importante para echar a andar el proyecto:


“…Mientras tanto, en el transcurso del proyecto, las aves traídas desde California se acomodaron en el costado Este de la administración y esto sirvió para que gente del Retajo, Santa María, los Filtros Viejos, Atécuaro, la Huerta, el Durazno y otros lugares cercanos a la cabecera municipal de Morelia comenzaran a llevar tejones, ardillas culebras, búhos, aguiluchos, halcones, zarigüeyas y demás especies menores de la región; primero, para que se atendieran porque las encontraban, y segundo, para que se exhibieran como novedad porque así era la costumbre por la Casa de Cristal que al no tenerla ya y estando en construcción el nuevo centro recreativo era propicio donar ahí los animales apoyando aún más a la idea de la fuente de los patos. En muchas ocasiones los pobladores de Santa María, a la altura de los filtros para ser precisos, en la calle de Camino de los Gatos, en varias casas frecuentemente encontraban serpientes de cascabel y hocico de puerco;  había tarántulas del tamaño de la mano, pero en ese entonces no había tantas casas y acudían en auxilio, buscando quien pudiera retirar los animales peligrosos de sus jardines, para ese momento el recinto en proyección y construcción no estaba abierto al público, pero la popularidad de ir a ver tantos animales juntos e intervenir en los rescates, fue la mejor promoción que tuvo el parque aun antes de que se terminara de construir y se inaugurara oficialmente.
 
Es seguro que el placer que causó de ver estos animalitos, no en jaulas sino en simples corrales de alambre de gallinero y estructura de madera a 50 cm de altura o amarrados en un simple palo, verlos tan cerca, y mansos como perros, como es el caso de las zarigüeyas, tejones, algunos libres como las ardillas y algunas aves que llegaban por la comida fácil, esta fue entonces la ideología del zoológico, que las especies tuvieran un refugio en dónde estuvieran protegidos asegurando la sobrevivencia en las mejores condiciones posibles, y si por suerte la gente las pudiera ver entonces era ganancia aparte porque disfrutaría de su exhibición pero el entretenimiento, pasatiempo o espectáculo no era lo primordial cuando menos así se logró antes de que se abriera este recinto al público.
 

De esta manera el Parque Zoológico Benito Juárez fue inaugurado el 30 de septiembre de 1970 siendo el presidente de la República el Lic. Adolfo López Mateos y Gobernador del Estado el Lic. Carlos Gálvez Betancourt, asimismo el primer Director fue su fundador el Sr. Jesús Guzmán Villicaña; se creó como organismo público descentralizado, personalidad jurídica y patrimonio propios, dependiente del Gobierno del Estado. Se conformó en una extensión de 24.5 hectáreas con un recorrido de 3.5 kilómetros de áreas boscosas y esparcimiento así como un lago de más de 3 hectáreas. Al sur había un vivero propiedad del Gobierno del Estado, al sureste viviendas. Fue hasta el 5 de Febrero de 1981, cuando el Ing. Cuahutémoc Cárdenas Solórzano, Gobernador de Michoacán, dio por decreto oficial el nombre de Parque “Zoológico Benito Juárez”, y a partir de ahí Morelia tiene la oportunidad de beneficiarse con uno de los atractivos más intrigantes que existen; la contigua relación con la naturaleza.

Pero cuál fue el impacto que tuvo la creación de este zoológico en la ciudad y en el país?, cómo reaccionó la ciudadanía ante este acontecimiento? La noticia de la creación del zoológico colocó a Morelia como una ciudad de altas expectativas, periódicos locales daba seguimiento e informaban sobre el tema: “…A la altura de las mejores ciudades de la república, Morelia incorporará a su zona urbana uno de los mayores centros recreativos para su población, representado en una vasta área de más de 230,000 metros cuadrados, que comprende el Parque Juárez, donde en este mes de septiembre se pondrá en servicio un conjunto de obras de diversión y esparcimiento con valor de 4.5 millones de pesos.”[3]

En lo referente a lo arquitectónico, se dio a  conocer la capacidad que tendría el zoológico, considerado entre los más grandes del país en esa época:

“Un zoológico con capacidad para albergar a cinco mil especies entre aves y mamíferos: un lago artificial de 1.5 hectáreas; una gigantesca fuente de 20 metros de diámetro; 6,000 metros de calles y caminos internos y un teatro al aire libre, entre otros múltiples y variados servicios, destacan en el regio conjunto campestre que será el punto clave para la atracción popular de cerca de 200,000 habitantes con los que cuenta Morelia.”[4]

Al respecto, la Sra. Guzmán aún recuerda dentro de su memoria, el año en el que se inauguró el zoológico, así como algunos detalles del programa arquitectónico y de las especies exhibidas:

“…El 30 de septiembre se inaugura el Parque Juárez con el área de juegos en los que había columpios, resbaladillas, sube y bajas, aros, argollas y los volantines, además del teatro al aire libre. Entre los animales se contaban dos leones (un macho y una hembra), dos jaguares, dos hienas, palomos, gallinas, pavo reales, monos araña y una osa que era la atracción porque perteneció a las “poquianchis”, era mansa y se exhibía por fuera de la administración; muchas culebras como cascabel, látigo, chirrioneras, hocico de puerco, alicantes y una falsa coral. Por supuesto con las especies menores que se juntaron de los alrededores y muchos patos, gallaretas, gansos, cisnes ya que existía el lago que entonces era más chico, menos de la mitad de lo que es ahora, es decir que el límite era a partir del acuario (cerca de la jaulota de los leones) y ahí había una puerta que era la entrada “original” de los viveros de la forestal, pues el lago era de ahí a la cafetería que esta entre el teatro y el lago.
 
El agua era chamagosa pues era como el 50% de aguas negras, este canal bajaba de santa maría, pasando por el Hotel Real Camelinas, se veía desde la bajada de Sta. María como una cascada de agua colorada, se entuba para atravesar la avenida pero entrando al parque era un canal abierto, justo en la esquina colindando con la calle de Morelos Sur y cruzaba por lo que es ahora la jaula de las águilas y va alrededor del lago, da vuelta al oriente del teatro pasando peligrosamente por el pozo de agua y después se dirige hacia en la dirección de la puerta con la calle de Abasolo que después de los juegos hace y sigue por la escuela Pino Suárez, desconozco la forma en que cruza la escuela y finalmente desemboca en el río.
 
Afortunadamente en el parque ese canal quedó tapado en 1977. Los servicios con que se contaban cuando se inauguró este Centro de Diversiones eran baños, cafeterías y el único puesto que estaba adentro era el de los gorritos, estaba entrando a la izquierda y un vendedor ambulante con su máquina y palo de algodones de azúcar y afuera dos o tres puestos de jícamas, chicharrones cañas, cacahuates y paletas. No se cobraba y no se permitían las bebidas embriagantes, si se sorprendía a alguien ingiriendo estas, entonces se le expulsaba. Había unas urnas en la puerta principal para cooperar voluntariamente al mantenimiento (como las alcancías de la limosna de los templos). La gente llegaba con bolsas de comida y se sentaba en el pasto a la sombra de los árboles y los que llegaban temprano alcanzaban un senador con mostrador y bancas de cemento.”[5]

Es de destacar que para este mes de septiembre de 1970 el zoológico ya estaba en un 95% de su construcción, y que solo era cuestión de traer los animales de la ciudad de México y las plantas para el jardín botánico: “…La realización del mismo, a cargo de la Dirección de Obras Públicas del Gobierno del Estado está terminado en un 95%, quedando pendientes únicamente algunos aspectos secundarios, como son: jardinería, limpieza general de materiales utilizados en la construcción, y el sembrado de flores y cactus en el Jardín Botánico, que contará con cerca de mil tipos de plantas diferentes, algunas de ellas provenientes de las regiones tropicales de México.”[6]

De igual manera, los periódicos locales destacaban del zoológico los animales que se iban a exhibir y el carácter como el único en el Estado, mencionaban “…Por lo que respecta al zoológico, que por sus características será el único en todo el Estado: las jaulas, corrales y demás secciones se encuentran terminado, para que en la primera quincena del presente mes, sean traídos los especímenes correspondientes de la ciudad de México, cuyo Regente el General Alonso Corona del Rosal, obsequió interesantes variedades de leones africanos, jaguares, monos, aves silvestres, caballos ponyes y otros animales más, desde el mes de abril del presente año.”[7]

La conformación del parque-zoológico también generó la necesidad de capacitar personal que fungiera en lo administrativo y en lo técnico para la atención de los animales: “…Su traslado a esta capital se ha visto demorado, en virtud de que para su atención, alimentación y servicios médicos, se requirió que el Gobierno del Estado comisionara a varios de técnicos, que están por concluir un curso de enseñanza para este efecto en el Distrito Federal, de parte de los médicos veterinarios y administrativos del zoológico de esta ciudad.”[8]

Un espacio importante que data de este mismo año lo conforma el teatro aire libre y cuyo diseño fue incluso comparado con un teatro griego: “Listo para entrar en servicio se encuentra además el Teatro al aire libre, con capacidad para más de seis mil personas debidamente instaladas en tribunas de concreto. Estas guardan algunas características a los antiguos teatros griegos.”[9]

Siendo, que para 1970, el concepto de zoológico no estaba consolidado como tal, la recreación y convivencia de las familias era primordial, y para ello el carácter del parque como zona de esparcimiento fue preponderante: “…En la parte norte del Parque Juárez se tienen ya dispuestos 80 cenadores distribuidos en áreas verdes, que a la vez son iluminadas durante la noche por lámparas de luz mercurial. El lago artificial se creó aprovechando la prolongación de un canal situado en la parte sur, a través del cual se podrán seguir paseos en lancha de remos hasta hacer un circuito en torno a la gran fuente,  que formará el centro del lago.”[10]

A pesar del programa arquitectónico, dos fueron los espacios considerados los más importantes y relevantes del parque: “…Una fuente de más de 20 metros de diámetro y un gigantesco lago artificial forman una de las partes más atractivas del Parque Juárez, que por sus amplias zonas boscosas y enormes servicios de esparcimiento, colocarán a Morelia entre las ciudades más hermosas de la República.”[11] La expectativa que generó la inauguración del parque, propició que se asegurara que la demanda de diversión sana en la ciudad de Morelia quedaría cubierta, demás de representar un espacio que ofrecer a los turistas, además del centro histórico: “…Por las magnitudes, servicios y belleza que tal conjunto de obras representa para la capital, se considera que de esta manera quedará definitivamente solucionada la demanda de centros de diversión que venía anhelando la población, preferentemente los sectores familiares e infantiles de Morelia, engalanada como las más bellas de nuestro país.”[12] “…El nuevo parque Juárez que se pondrá en servicio a fines del presente mes, dará una nueva dimensión de belleza a Morelia, y tanto quienes habitamos aquí como los miles de turistas que vienen en distintas temporadas del año, tendrán un amplio y bello lugar para pasar horas de verdadero descanso y diversión sana.”[13]

De esta manera y como se ha mencionado con anterioridad, el 30 de septiembre el Gobernador del Estado Lic. Carlos Gálvez Betancourt inauguró el parque con una inversión de 4.5, 000, 000. 00 de pesos, asegurando así que el parque serviría para fomentar las buenas costumbre entre los morelianos:

“…Vista general de las obras realizadas en el Parque Juárez, que serán inauguradas hoy por el Gobernador del Estado Lic. Carlos Gálvez Betancout, durante el recorrido que efectuará por diversos puntos de la ciudad para poner en servicio importantes obras de bienestar común en la capital michoacana y que representan inversiones por 16 millones de pesos.
 
Este es uno de los ángulos más pintorescos que guarda en sus instalaciones el Parque Juárez, de esta capital, mismo que con una inversión de 4.5 millones de pesos servirá para fomentar las buenas costumbres entre la población moreliana.”[14]

 



[1] Carlos Arroyo Terán (entrevistador),  Ma. del Rosario Guzmán Lara (entrevistada), Directora del parque-Zoológico Benito Juárez (1974-1979), enero 23 de 2013.
[2] Carlos Arroyo Terán (entrevistador),  Ma. del Rosario Guzmán Lara (entrevistada), Directora del parque-Zoológico Benito Juárez (1974-1979), enero 23 de 2013.
[3] “Listo para su inauguración en el mes el nuevo Parque Juárez”, La Voz de Michoacán, Año XXIII, Morelia, Mich. Jueves 3 de septiembre de 1970, núm. 5759.
[4] “Listo para su inauguración en el mes el nuevo Parque Juárez”, La Voz de Michoacán, Año XXIII, Morelia, Mich. Jueves 3 de septiembre de 1970, núm. 5759.
[5] Carlos Arroyo Terán (entrevistador),  Ma. del Rosario Guzmán Lara (entrevistada), Directora del parque-Zoológico Benito Juárez (1974-1979), enero 23 de 2013.
[6] “Listo para su inauguración en el mes el nuevo Parque Juárez”, La Voz de Michoacán, Año XXIII, Morelia, Mich. Jueves 3 de septiembre de 1970, núm. 5759.
[7] “Listo para su inauguración en el mes el nuevo Parque Juárez”, La Voz de Michoacán, Año XXIII, Morelia, Mich. Jueves 3 de septiembre de 1970, núm. 5759.
[8] “Listo para su inauguración en el mes el nuevo Parque Juárez”, La Voz de Michoacán, Año XXIII, Morelia, Mich. Jueves 3 de septiembre de 1970, núm. 5759.
[9] “Listo para su inauguración en el mes el nuevo Parque Juárez”, La Voz de Michoacán, Año XXIII, Morelia, Mich. Jueves 3 de septiembre de 1970, núm. 5759.
[10] “Listo para su inauguración en el mes el nuevo Parque Juárez”, La Voz de Michoacán, Año XXIII, Morelia, Mich. Jueves 3 de septiembre de 1970, núm. 5759.
[11] “Listo para su inauguración en el mes el nuevo Parque Juárez”, La Voz de Michoacán, Año XXIII, Morelia, Mich. Jueves 3 de septiembre de 1970, núm. 5759.
[12] “Listo para su inauguración en el mes el nuevo Parque Juárez”, La Voz de Michoacán, Año XXIII, Morelia, Mich. Jueves 3 de septiembre de 1970, núm. 5759.
[13] S/N La Voz de Michoacán, Año XXIII, Morelia, Mich. Lunes 21 de septiembre de 1970, núm. 5776.
[14] “Inaugurará hoy C.G.B. obras por 16 millones de pesos en Morelia”, La Voz de Michoacán, Año XXIII, Morelia, Mich. 30 de septiembre de 1970, núm. 5786.